viernes, 5 de abril de 2013

Pensamientos.

Siempre he dicho que amo a mi familia. Amo el hecho de que puedo ser como soy con ellos. Puedo reír que sé que reirán conmigo, puedo llorar que sé, que lo harán conmigo y nos secaremos las lagrimas juntos. Me siento orgullosa de decir que tengo la familia mas rara del mundo, sí, porque son raros de cojones. Pero...estos días de semana santa, cuando estábamos todos reunidos, comiendo, riendo, bañándonos en la playa... miro cada uno de sus rostros, unos mas sonrientes que otros, pero los miro a todos y lo único que se me pasa por la cabeza es que daría mi vida por todos ellos.

Y aunque incluso por mi vena no corra la misma sangre de alguno de ellos, veo todo lo que hemos pasado y todo lo que nos queda por pasar y digo, ¿y qué? ¿Qué tiene que ver que a la que llamo mi prima en realidad sea la sobrina de mi primo segundo? ¿O que a la que llamo mi tía sea la tia abuela de mi primo segundo? Son mi familia, por las risas, por los llantos, por las discusiones, por las caídas y las veces en las que todos nos hemos ayudado a levantarnos. No por la sangre que corra en nuestras venas. Por esas sonrisas, por esos abrazos.... ni si quiera soy capaz de describirlo.


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